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“Tebas Land” reversionando a Edipo
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“Tebas Land” reversionando a Edipo

¿Cómo sería Edipo, el más célebre personaje trágico de la literatura y del teatro, si viviese en estos tiempos contemporáneos? Tal vez un conspicuo político o un presidente poderoso, un dramaturgo o un joven homosexual, pero sobre todo un hombre que solo busca ser feliz, pero que se dejaría arrastrar por las circunstancias acabando siempre en un trágico final. Porque como establece el antiguo texto griego: “Hasta en el final nadie es dichoso”. Tebas Land texto del dramaturgo y director uruguayo Sergio Blanco narra una serie de encuentros (ficticios) entre un dramaturgo y director de teatro (S) y un parricida (Martin Santos) en la celda donde se encuentra preso el homicida. La obra -en sí- se empieza a crear a partir de las conversaciones entre ambos, entrelazando momentos de esa realidad con los ensayos en un teatro entre el propio S y Federico (el actor que representará al asesino) basados en dichos encuentros en la cárcel. La convergencia entre estas dos realidades será tal que se convertirán en una sola para el entendimiento y objetivo de la historia.

El texto de Sergio Blanco nos envuelve de tal forma que lo puede ser una historia más de parricidio, se convierte en una historia narrada con tal maestría y sobre todo humanidad que hace que sintamos y entendamos lo que llevó a cometer tal acto a Martín. Temas como la violencia, el amor, la homofobia y la venganza se mezclan con creación, representación, pasión y el arte teatral bajo el contexto de una visión contemporánea del clásico Edipo Rey en esta nueva propuesta limeña de esta obra, esta vez de la mano de la directora peruana Gisela Cárdenas y con las actuaciones de Emanuel Soriano y José Manuel Lázaro.

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La también actriz nos brinda un buen espectáculo teatral, sabe utilizar la propuesta del escenario (una celda) planteada en el texto. El juego que se crea con el uso de las cámaras de vigilancia, la iluminación y la música combinados con el uso del espacio por los actores (su desplazamiento) juega a favor de la historia, que para los que la vean por primera vez puede resultar un tanto confusa en su desarrollo, pero no difícil de entender. Destacamos la actuación de Soriano, que cómo Martin (el parricida) y Federico (el actor) construye un Edipo moderno y fácil de comprender en sus complejidades logrando hacer que recordáramos si pensamos alguna vez matar a nuestro padre.

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Gisela en el proceso de formación de la puesta en escena se ha dejado llevar por Sergio Blanco, “la voz de él como dramaturgo es súper potente, he asumido su sensibilidad y dejado que sus palabras me lleven. Cuando digo esto no me refiero a un teatro tradicional que tiene que ver con la expresión de la palabra, sino al juego de palabras tan cotidianas, pero intercaladas con tanta rapidez que generan un estado emocional que va marcando la obra. Lo que he hecho es seguirlo, jugar y escuchar a los actores”. La obra por si sola ya tiene un idioma sudamericano, que hace que tengamos una cultura muy particular y eso ha permitido –quitando los modismos uruguayos- crear una conexión más con lo peruano sin cambiar la esencia del texto y logrando esa sensibilidad tan de Sergio Blanco que escribe un texto contemporáneo creando un vínculo con un texto clásico y colocándolo en el contexto de una sociedad actual recalca Cárdenas.

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