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Música: el arte de sentir

En tiempos de coronavirus y confinamiento, los sonidos nos abrazan. Más

El canto entre vecinos de balcón, una manera de combatir el aislamiento. Foto: Toni Albir
El canto entre vecinos de balcón, una manera de combatir el aislamiento. Foto: Toni Albir

Hay música en las palabras. Hay música hasta en los textos.  La música es compañía. Las emociones resucitan por la música. La música motiva a los que se cae y lo vuelve a levantar. La música es esencial en el confinamiento.  La música abraza.

Las siete bellas artes, clasificación elaborada por los griegos, le han dado al ser humano un sentido de correlación con la propia vida. Es así como, el cuarto arte: la música, mezcla de sonidos, vibraciones y letras, está ligado a lo más primitivo del hombre y a la más placentera de sus sensaciones. 

Si bien es cierto que los humanos somos seres mayormente visuales y que nuestro cerebro recibe más información a través de las imágenes, nos olvidamos de que al igual que la vista, los demás sentidos han desarrollado una gran capacidad a lo largo de nuestra evolución. Y la audición cobra importancia también, pues el mundo en el que vivimos es un conjunto de vibraciones y ritmos constantes.

Independientemente de los géneros musicales que existan, sea salsa, rock, jazz, R&B, blues, reggae, reggaetón, hip hop, techno, electro, etc., y los que tengan mayor popularidad en pleno siglo XXI, estas melodías influyen mucho en las personas. Ello se debe a que, desde nuestro origen como especie, la musicalidad ha sido una forma de comunicarnos, nuestros antecesores en épocas muy primitivas creaban sonidos para establecer relaciones con los demás, cuando el lenguaje aún ni existía. 

La música, el sonido como tal, puede cambiar radicalmente nuestro estado de ánimo y generar reacciones físicas en el cuerpo, esto a través de procesos neurológicos. La música rompe con la propia complejidad del ser humano. ¿Alguna vez nos hemos preguntado por qué el sonido del mar, del viento, nos produce tanto goce o nos hace sentir en calma? La respuesta es simple: Nos gusta el sonido de la naturaleza porque hemos convivido con ella durante miles de años, nos es familiar, sabemos que en ella encontraremos lo necesario para subsistir y por eso nada preocupa.

El constante ascenso de la tecnología ha facilitado la manera en la que escuchamos música. Algunos crean melodías a través de los instrumentos musicales, otros escriben poemas que se vuelven canciones, y todos ellos convergen para ser expuestos en plataformas de reproducción como Spotify, iTunes, Soundcloud, YouTube, entre otras. 

De esta manera, todas las personas, sea cualquiera su generación, están ligadas a este arte. Desde los adolescentes que ambientan sus casas con música a alto volumen y los jóvenes que llevan puestos los audífonos para todos lados, evitando el aburrimiento de un viaje en bus o por la simple costumbre, hasta los más ancianos que prenden la radio para escuchar sus canciones de oro en la emisora de siempre. 

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