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Haddad es Lula, Lula es Hadda

Quien ocupa el lugar de exmandatario preso fue alcalde de San Pablo y exministro de educación de Lula y fue este quien lo eligió. Más

Síntesis de una entrevista a quien deberá reemplazar a Lula en la candidatura a la presidencia del Brasil, debido a un proceso absolutamente anormal que prohibió, sin pruebas fehacientes, que el líder natural del Partido de los Trabajadores presentase su candidatura que, posiblemente, hubiese obtenido un triunfo en primera vuelta.

Quien ocupa el lugar de Lula fue alcalde de San Pablo y exministro de educación de Lula y fue este quien lo eligió. Resta saber si la población del Brasil verá, en el sucesor de Lula, las cualidades que atribuye a su candidato preferido y deberá verse, también, si el carisma de Lula se logra proyectar a través de la personalidad de Fernando Haddad. El entrevistador es Nicolás Trotta, rector de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo de Argentina.

Como introducción Lula dice en un escrito que Haddad es su representante y que con él han discutido todos los puntos del programa a realizar. Mientras tanto Haddad en sus primeras declaraciones afirma que es hora de salir a las calles con la cabeza en alto y asegura “nosotros vamos a ganar esta elección por Lula, por el PT y por el Brasil”.

Nicolas Trotta le pregunta sobre el golpe institucional y Haddad responde: “Ese golpe tiene rasgos crueles y al contrario del golpe militar que es un golpe abierto, fue un golpe que no fue reconocido como tal y la población terminó aceptando el im-peachement a Dilma en la convicción que se estaban siguiendo los procedimientos constitucionales previstos. Al final del proceso la decisión del Senado fue contradictoria en sus propios términos pues destituyó a la presidenta dejando en claro que no había cometido ningún delito de responsabilidad. Algo que no estaba previsto en nuestra Constitución.

Es como si el Senado hubiese reinterpretado la Constitución con el posterior apoyo del Supremo Tribunal Federal. Y fue un año después que recién la población comenzó a comprender el real significado de la destitución de Dilma. Se dieron cuenta que no había ninguna intención de relanzar al Brasil en el camino del desarrollo, sino más bien privar a los sectores populares de los logros obtenidos.

Pregunta Trotta: “En Honduras, Paraguay y ahora Brasil observamos que las elites conservadoras ya no recurren a los tanques o el partido militar, sino que se apoyan en el partido judicial”

Haddad recuerda entonces que al día siguiente de la elección de Dilma ya se hablaba de la destitución invocando causas de todo tipo. Las instituciones republicanas –dice- no funcionaron republicanamente.

Reconoce, sin embargo, que algunas decisiones vinculadas a un ajuste económico tomadas por Dilma ayudaron a desmovilizar parte de las bases del Partido de los Trabajadores. Se trató de un cambio de 180°, que la oposición supo aprovechar. Bajar la cabeza ante el mercado financiero no llevo nunca a ningún país a la estabilidad y el desarrollo. (Continuará mañana)