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Adiós al rating

Adiós al rating

Alejandro Alba

Desde la llegada del minuto a minuto que mide, como dice su nombre, la audiencia televisiva en tiempo real, la televisión se volvió violenta en su afán de arrebatarse entre programas uno que otro punto.

Si bien es cierto, esta tecnología permite que los productores de televisión puedan conocer al instante que tanto le interesa al público lo que están presentando en pantalla en comparación a sus competidores, lo que parecía útil se convirtió en un verdadero dolor de cabeza.

En sus inicios, estas mediciones significaron un reto para las televisoras que ante su inminente llegada no dudaron en apostar por programas más espectaculares. Eso estaba bien. El problema surgió, cuando el rating pasó de ser un simple pulso interno a convertirse en un tema de dominio público.

Y como en este país somos expertos para opinar de cualquier tema sin siquiera conocerlo del todo, el ciudadano de a pie, sin entender lo que implica producir un programa por más chico que sea, se transformó en un experto de audiencias y se tomó la atribución de calificar la calidad de una propuesta en base a los números que hacía. Si tenía poco rating, infería que era malo y por consiguiente no lo veía. Si tenía mucho rating, ¡wow! ¡qué gran programa! Y no había vuelta que darle.

Esta conducta cambió en los últimos años y los televidentes empezaron a reflexionar más sobre lo que veían.

Considero que la aparición del ya extinto “Combate” y el aún sobreviviente “Esto es Guerra”, marcaron un antes y un después en la televisión peruana.

Nunca antes habíamos visto una batalla tan deplorable a causa del minuto a minuto. Esta lucha por los números llevó a que se cometan irrepetibles excesos y cambios rotundos en la competencia entre canales. Recuerdo con nostalgia cuando podíamos ver en Latina a una figura de América o en América a una figura de ATV. Sin darnos cuenta, eso significaba la cordialidad que existía entre canales; la cual ahora ya no existe. Ahora no se puede declarar a otros canales. Ahora es válido atacarse entre programas. ¿Todo para qué? Para poder pelear por un dígito más de audiencia.

Pero el rating en tiempo real también es un problema. Hace unos días, uno de los productores de un conocido programa de Latina me comentaba que desde que comenzó a trabajar con el minuto a minuto, su vida se alteró por completo y se volvió dependiente y paranoico por el rating, hasta cuando estaba de descanso.

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En Argentina ha sucedido algo similar y se han tomado cartas en el asunto. A inicios de mes, Telefe, el canal más importante de ese país y el más visto, por cierto, decidió dejar de contratar el servicio del minuto a minuto a Kantar Ibope Media. Lo siguieron América TV y El Nueve (de Argentina, claramente). Chile ya lo había hecho años antes. Ambos países decidieron quedarse con las planillas que muestran al día siguiente el rating obtenido por bloques horarios.

Esto también se entiende en un marco del cambio en el consumo de la televisión. Con la multiplicidad de pantallas disponibles y las diversas formas de visualizar estos mismos contenidos, es injusto hacerse la cabeza por unos números que reflejan apenas lo que ve la gente en los televisores. Claro que Ibope seguirá buscando formas para medir las audiencias televisivas también en internet, pero aún está lejos de encontrar la fórmula adecuada.

Sería interesante que el Perú continúe esta tendencia regional y deje de manejarse por el minuto a minuto. No solo se reduciría la violencia por los puntos instantáneos sino que hasta se ahorraría dinero y problemas de salud entre los que forman parte de la industria.

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