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Antisocial media
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Antisocial media

Este es el título de un reciente bestseller en los Estados Unidos, donde su autor Siva Vaidyanathan, un profesor de Social Media de la Universidad de Virginia, considera a Facebook como un instrumento que hace daño a la democracia.

Para Vaidyanathan, Facebook es una máquina de placer que crea adicción, donde la política se mezcla con el entretenimiento. Y que invita a asociarse entre los que comparten los mismos puntos de vista políticos, convirtiéndose así en un “fórum político tribal.”

Según el autor de Antisocial Media, este tribalismo que promueve Facebook, origina una guerra de fake news y troles que termina en un debate intolerante, que sirve más a los gobiernos y grupos autoritarios que a los demócratas.

El autor da como ejemplo la primavera árabe, que sucumbió en Facebook ante las amenazas del actual régimen militar egipcio. También, señala como Facebook en Myanmar, sirvió de plataforma para que el gobierno, dominado por los militares, hiciera una limpieza étnica de la minoría musulmana, que hoy se encuentra decimada y refugiada en Bangladesh. Asimismo, denuncia como los gobiernos autoritarios de Filipinas y Turquía usaron troles patrióticos en Facebook para aterrorizar a la oposición.

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Vaidyanathan sostiene además que el gobierno autoritario de Putin, prevaleció sobre la democracia estadounidense, al obtener que la firma de consultoría política, Cambridge Analytica, obtuviera de Facebook Información de 50 millones de sus usuarios, que sirvió para que la inteligencia rusa hiciera perfiles psicológicos en favor de la candidatura de Trump.

Hoy la imagen de Facebook en los Estados Unidos es la de una transnacional que ha perdido control sobre sus actividades y que si no se reforma habría que regularla. Y ante esta imagen, Mark Zuckerberg, su fundador y presidente, no cesa de disculparse por no haber cuidado la privacidad de sus usuarios y por no haberse dado cuenta de la manipulación de Facebook por la inteligencia rusa.

Cuando Zuckerberg creó Facebook lo justificó moralmente como un instrumento de la tecnología para fomentar la libre expresión y también la protesta para un lograr cambios políticos positivos y progresista en el mundo. Para él la actual obsesión sobre la privacidad era un concepto del pasado que no podía conciliarse que las nuevas tecnologías digitales de la información. Zuckerberg creía que si la gente se informaba y conectaba globalmente, el mundo sería mucho mejor.

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Pues le faltó a Zuckerberg conocimiento de biología social. Según ella, el homo sapiens es también una especie genéticamente depredadora, que tiende a “seudoespeciar” a su prójimo. Es decir, a considerar a otro homo sapiens como si no fuera de su propia especie. Esta negación de la humanidad ha servido para depredarse, a través de la historia, entre tribus y naciones enemigas.

Ni las religiones han podido cambiar esta tendencia biológica seudoespeciadora del homo sapiens. Casi todas las naciones han nacido, se mantienen y se extinguen por violencia. Las guerras de odio entre las diferentes tribus que deambulan por Facebook no hacen sino confirmar la seudoespeciación entre los humanos.

Zuckerberg para reformar Facebook ha contratado 7, 500 expertos. Una tarea que consistiría en decidir que usos de Facebook son buenos y cuales son malos. Y además, hacer todo esto sin dañar la libertad de expresión. Algo sumamente difícil, que, según él, durará una decena de años.

Mientras tanto, Mark Zuckerberg seguirá disculpándose.

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