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Con amor y sin los millones

Es urgente sanar al Perú de la enfermedad del machismo y todas las discriminaciones. Más

Quienes amamos al Perú, debemos sanarlo, empezando por recuperar un Congreso sano y limpio. Fotocomposición: Jefferson Castillo.
Quienes amamos al Perú, debemos sanarlo, empezando por recuperar un Congreso sano y limpio. Fotocomposición: Jefferson Castillo.

Juan Maelo, candidato fujimorista al Congreso, reciclado en el caballo de Troya de otro partido, publica en redes sociales una defensa de su compañero de lista Mario Bryce y su impresentable acto racista contra el exprocurador anticorrupción y candidato de Juntos por el Perú al Congreso Julio Arbizu durante un debate en un medio de comunicación. 

En el post mezcla la cobardía moral de negar el racismo evidente y público del acto con el argumento de que él mismo ha sufrido discriminaciones racistas, pero se muestra orgulloso de que se “vengaba, haciéndolos cuñados míos”.

Con amor y sin los millones | 02/04/2020 | Perfil Perú
Publicación de Juan Maelo en Facebook

Es decir, que no solo trata de justificar y normalizar públicamente el racismo, sino que, además, en un ejercicio de machismo indecoroso, le parece un motivo de orgullo responderle con otra discriminación, esta vez de violencia sexista contra las mujeres. ¿Hace falta más para comprender la profundidad del extravío de valores éticos de quienes pretenden hacer leyes para el Perú? 

El machismo, el racismo y todas las discriminaciones son enfermedades sociales, que solo generan insolidaridad y violencia. Quienes amamos al Perú, debemos sanarlo, empezando por recuperar un Congreso sano y limpio.

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La ciudadanía obligó a cerrar el Congreso, harta de verlo convertido en una fábrica de blindajes para dar impunidad a corruptos. La mayoría fujimorista y su furgón de cola aprista, sin nada que envidiar a delincuentes avezados, a vista pública del país, bloquearon las investigaciones y dieron impunidad hasta a un juez, César Hinostroza, después de que todo el país escuchó como ofrecía por teléfono liberar al violador de una niña de 11 años.

Debemos cumplir esa esperanza y ese mandato de la gente. No es una tarea fácil, la mafia corrupta, racista y machista se resiste a dejar de enfermar el país. Como bien lo llamó el genial caricaturista Carlín, sus representantes, conscientes del repudio popular, se reciclan en nuevos “caballos de Troya” para burlarse de la gente y tomar de nuevo el congreso como botín

Por eso, cada voto, el suyo y el mío, cuentan. Vamos a sanar el Perú y a limpiarlo. Con amor, sin los millones con que buscan sobornar consciencias, venceremos al odio, la corrupción y la discriminación. El momento es ahora.

Lucía Alvites

Lucía Alvites

Socióloga por la UNMSM. Feminista anti/pos colonial.