OpiniónDe “cositos” a “foquitas de circo”

Tania Temoche Tania Temoche26/10/2018

“¿Pdta, aplaudimos al pdte, ¿no?” pregunta la congresista Aramayo a su jefa, la Señora K, en relación a la presencia del presidente Vizcarra en el Congreso.

“Sí. De pie y con aplausos protocolares”, sentencia la lideresa de Fuerza Popular. Lo anecdótico de esto es que quienes se burlaban de Ollanta Humala llamándolo “Cosito” por su actitud de obediencia a su esposa,  han quedado como foquitas de circo,  amaestradas digitalmente por una domadora fría y calculadora, pero desaprobada por el 86% de peruanos (Datum dixit).

Lo revelado en el chat de La Botika, según Rosa María Palacios, demuestra que FP “es un grupo de personas con permanencia en el tiempo, que tienen una estructura jerárquica con roles asignados y que planean la comisión de crímenes.”

En otras palabras: es una organización criminal cuya jefa, Keiko Fujimori, considerada culpable por el delito de lavado de activos para el 77% de peruanos, merecería la cárcel.

La enorme cantidad de pruebas contra FP, la desastrosa participación en las recientes elecciones, la disidencia al interior de este partido, las licencias y renuncias de sus cuadros directivos, el rechazo de la opinión pública a las formas mafiosa de actuación del fujimorismo nos hace preguntar: ¿cuánto afecta todo esto al poder de Keiko en su partido y en el electorado que la puso ad portas de la presidencia de la república en dos oportunidades?

Por otro lado, lo que nos revelan estos datos de la realidad es la inmensa precariedad de la política peruana: partidos que se arman alrededor de caudillos sin programas, pero eficaces en ofrecer prebendas a operadores dispuestos a financiar a la organización y a sostener la estructura mafiosa que se les imponga.

En la otra orilla, un electorado que, sin la educación política adecuada y enajenado por la propaganda mediática, elige a estos caudillos y sus operadores, aún a costa de sus propios intereses.  ¿Qué hacer?