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El transporte: prioridad para Lima

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Lima tiene muchos problemas, pero para mí el primero es el transporte. El caos del transporte me parece horrible, doloroso, insufrible. Es el principal causante de la contaminación del aire en Lima, lo que según estimaciones causa unas 6 mil muertes anuales, básicamente por promover infecciones respiratorias y neumonías.

La mayoría de limeños piensa que la ciudad tiene problemas mayores, como la inseguridad ciudadana y la limpieza pública, problema este último más agudo en los conos que rodean la ciudad. Pero los limeños diariamente gastan en promedio hora y media en el tránsito. Es un montón de tiempo, más que perdido, sufrido, dentro de una combi o micro, apretujado.

Este horrible transporte limeño afecta la calidad de vida. Hay muchas cosas más que pedirle a un alcalde de la ciudad, pero la seguridad ciudadana, otro gran problema limeño depende centralmente de la policía por más promesas vacías y estrategias tontas que planteen Reggiardo y Urresti. El empleo y la pobreza son cosa de la política económica y de políticas como la migratoria que también son nacionales, no nos venga el “hermanón” con demagogias que no está postulando a presidente si no a alcalde nomás. Lo que yo le pido a quienes quieren ser alcaldes es que arreglen el transporte, y claro, que por lo menos no le añadan a la mugre de corrupción en la que estamos sumergidos como han hecho muchos de nuestros gobernantes a todo nivel.

Seguir la política tradicional de transporte seguida por décadas –con muy pocas excepciones- sería un tremendo error. La experiencia de los últimos años muestra que tenían razón quienes decían que hacer un by-pass por aquí y otro por allá no solucionaría nada. El capricho de Castañeda de hacer ese by-pass en 28 de julio, tras un oscuro e ilegal acuerdo con la corrupta empresa brasileña OAS, es el mejor ejemplo. Que no nos vengan otra vez con ese “obrismo”, “obras, obras y más obras”, sin plan ni sentido urbano ni nada, que por favor Lima ya no aguanta más tonterías que siguen ideas del siglo pasado. Además, otra cosa que hemos aprendido estos años es que grandes proyectos dan lugar a gigantescas coimas.

El metro, ya sea subterráneo o elevado, se aprecia en otras metrópolis como una fantástica alternativa, pero es costosísimo así que los candidatos que en estas elecciones repiten una vez más esa promesa nos están hueveando, porque la Municipalidad de Lima no tiene plata para eso. Otra forma nueva de transporte es el teleférico, que Evo Morales ha implantado en La Paz y he comprobado funciona muy bien, pero su aplicación en Lima es limitada porque la población se concentra en las zonas planas.

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Lo que sí está a la vista sin necesidad de ninguna maestría ni doctorado en el tema, es el mal estado de las pistas cuyo mantenimiento ha sido abandonado por Castañeda, la malísima señalización y regulación de intersecciones y semáforos, y el pésimo ordenamiento (¿hay alguno?) del transporte público en combis, mototaxis, buses, taxis y seudotaxis por apps. Esta gestión municipal limeña paralizó los iniciales avances de ordenamiento que habían, permitiendo que la informalidad, el desorden y los congestionantes colectivos proliferen.

Tengo por eso mis propuestas. Un sistema de semáforos inteligentes, computarizados, sería de gran ayuda. El transporte peatonal y de bicicletas debe ser facilitado. Junto a ello, un esquema como el del Metropolitano parece poder transportar mucha gente a un costo asequible, mientras las líneas del “Metro” se vayan haciendo (no creo que haya de otra). Las rutas de los buses y combis deben ser ordenadas y reguladas. Quien evidentemente tiene más claras las ideas al respecto y experiencia en el tema es Gustavo Guerra-García.

Castañeda detuvo lo que la administración anterior avanzó en ordenar el transporte, mientras las mafias del Callao han saboteado varias veces las reformas del transporte con tal de mantener sus tratos corruptos con empresas delincuenciales como Orión. Es hora de nuevamente discutir a fondo este problema que es central para la calidad de vida y retomar relanzar el esfuerzo por la reforma del transporte. Sí se puede.

Pedro Francke

Pedro Francke

Magíster en economía, profesor principal de la PUCP y especialista en políticas sociales y de salud