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El volante central

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Cuando en el mundial de México 1986’, el fútbol cambió y tomó más precauciones con respecto a España 82’, los técnicos utilizaron cuatro volantes en lugar de los tres. Todos esos volantes a partir de la fecha tenían que tener responsabilidades de marca. Se distribuían en línea. Dos a los costados y dos centrales.

Con el tiempo, esos dos que iban a los costados se adelantaron con respecto a los dos centrales. Se pasó a llamar primera y segunda línea de volantes. Al tener dos mediocampista abiertos, tenían que hacer el trabajo de los antiguos punteros. Desde las bandas trataban de apoyar a los dos delanteros.

Pero al tener esa nueva función los volantes abiertos, los dos que iban por el centro debían tener mucha pero mucha marca. Markarián en 1995 optó por Carranza y Rodríguez, dos “mordedores” en la primera línea de volante para la recuperación.

Con el comienzo el siglo, en Europa se optó para que uno de los dos tenga más fútbol con la pelota en los pies y haga la labor del antiguo enganche. Así nacieron hombres como Pirlo, Ballanck, Lampard o Gerard que tenían un sutil pase largo para habilitar a sus compañeros en ofensiva.

Con el paso de los años, los técnicos prefirieron retorcer a un volante ofensivo para que vaya a primera línea. Le enseñaron a marcar. Ahora el volante tenía derroche técnico y capacidad para recuperar un balón. Barcelona adaptó a Xavi e Iniesta para esa función y obligó a Real Madrid para que Kroos y Modric hagan lo mismo.

Ahora la tendencia mundial es poner jugadores ofensivos en primera línea de volantes. Claro hay que enseñarles a marcar y esa es la respuesta del porqué Ricardo Gareca optó por Tapia y Yotún en la selección como volantes centrales.

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