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El congelado voto de los políticos

El editorial de César Lévano. Más

Ayer se publicó en La República una segunda parte de la encuesta realizada por GfK para ese diario. Un aspecto notable es que los líderes políticos resultaron inamovibles en la opinión pública. Julio Guzmán, el preferido, tenía 20 por ciento en la encuesta de julio y ahora tiene 21. Ha avanzado un punto.

Recuérdese que Guzmán es líder del Partido Morado, pero el Cristo Moreno no ha impulsado su candidatura a la presidencia de la República. Quizá el milagro se lo hagan en la Universidad estadounidense de Yale, donde está becado por cuatro meses en un programa, creado para dirigentes de diversos países.

El segundo puesto en la encuesta lo ocupa Alfredo Barnechea, de Acción Popular. Estaba muy abajo en los sondeos, pero ha repuntado: en julio tenía un 15 por ciento y ahora se anota un 16 por ciento.

El tercer lugar lo ocupa Verónika Mendoza, quien tenía 17 puntos y ahora tiene 15.

Viene luego, en el cuarto puesto, Keiko Fujimori. Ella tenía 17 por ciento, y ahora desciende a 14. Pierde tres puntos. Es el personaje político más perdedor en la escala nacional en los últimos meses. La opinión le ha pasado la factura por sus mentiras, por las visibles tretas autoritarias en el Congreso, que maneja por teléfono, su alianza con el sector podrido del Poder Judicial, su visible desesperación por conseguir impunidad para sus delitos.

Curiosamente, Kenji Fujimori comparte con su hermana la baja aceptación. En julio tenía 14 por ciento, ahora, 11. También él pierde tres puntos.

César Acuña cae de 13 a 12, Alan García de 8 a 7, Gregorio Santos de 7 a 6 y Marco Arana se mantiene en 4 por ciento.

Una utopía que aún profeso es la unidad de la izquierda: si se suman los votos de Verónika Mendoza, de Gregorio Santos y de Marco Arana se obtiene 25 por ciento, más que el 21 por ciento de Guzmán. No sería una suma aritmética. Esa unidad atraería a muchos ciudadanos hoy desorientados.

El debate municipal del domingo reveló otro sector de carencias políticas y programáticas. Lo que vimos fue una lista de lavandería de distintos colores. Ninguna gran idea original y viable, ninguna perspectiva social para enfrentar los problemas de ciudades que crecen, con su carga de falta de empleo y abundancia de delincuentes, ninguna atención a los problemas de la cultura y de la juventud, ninguna propuesta para alentar la participación vecinal.

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César Lévano

Director periodístico de Perfil

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