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Gustavo Guerra García: "Ni Reggiardo, Belmont o Urresti resolverán los problemas de Lima"

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—¿Hay solución para los problemas de Lima, para el caos que se vive en la ciudad?

—Comencemos por el tránsito y el transporte. Lo primero que hay que decir es que hay gente en Lima que pierde dos, tres y hasta seis horas en el transporte, afectando seriamente la unidad familiar. Entonces las medidas principales para reducir esos tiempos son: Las olas verdes (semáforos sincronizados) en las vías de transporte público, como Arenales y Petit Thouars; como los carriles exclusivos para el transporte público en todas las troncales importantes como Javier Prado, La Marina, Faucett, Tacna, Garcilaso, Arequipa… etc. La combinación de estos factores más modernización de la flota puede bajar a la mitad el tiempo de recorrido…

—¿Eso no se ha hecho en la avenida Javier Prado?

—En la avenida Javier Prado se ha hecho un corredor en un pedacito, saliendo de La Molina, pero la idea es tener un corredor exclusivo a todo lo largo de la Javier Prado, en el lado derecho.

—¿Así como la avenida Brasil?

—La avenida Brasil es un corredor exclusivo natural, porque la infraestructura ya está hecha. Lo único que hay que hacer allí es controlar que los vehículos privados no se metan en los corredores de transporte público. Digamos que lo más parecido a lo que yo estoy hablando es cuando en el 2011 se reordenó la avenida Abancay y Manco Cápac, aprovechando los hitos que hay en el suelo y con fiscalizadores para darle al transporte público dos carriles y dos al transporte privado. Al hacer eso, se redujo el tiempo de recorrido de la avenida Abancay de 30 minutos a ocho minutos en hora punta.

—¿Y qué pasó con ese proyecto?

—El problema es que Luis Castañeda ha desmantelado el sistema de inspectores y el sistema de corredor ordenado. Lo mismo ocurrió con Tacna y Garcilaso, donde se tenían dos carriles exclusivos para el transporte público, y dos para los vehículos privados.

SUBSIDIOS

—¿Qué más se necesita para modernizar el transporte?

—Además de esas tres medidas, necesitamos meterle subsidios al sistema, porque hay un millón y medio de personas que viven en zonas donde no hay transporte público. Los decretos legislativos de los 90 convirtieron el servicio de transporte público de pasajeros en un negocio. Las rutas de transporte urbano solo llegan hasta donde es rentable; por lo tanto, no llegan a zonas donde hay baja densidad o donde están los pobres.

—¿Qué otras propuestas tienen para solucionar los problemas de Lima?

—En el tema de seguridad ciudadana el gran problema es resolver la gran desigualdad que existe en los servicios. Necesitamos que el servicio sea igual en todo Lima. Hoy, lo que ocurre es que en San Isidro hay un policía por 300 ciudadanos, pero en Puente Piedra hay un policía por 2900 ciudadanos. En San Borja, hay un sereno por 135 habitantes; en Villa el Salvador, hay un sereno por dos mil habitantes. La solución pasa por dos medidas: la primera, es que en el Comité Regional de Seguridad Ciudadana, el alcalde metropolitano tiene que exigir una redistribución más justa de los efectivos policiales.

—¿A quién tiene que pedir eso?

—A la Sétima Región Policial. Y si eso no alcanza tenemos que sentar al MEF en el Comité para que restructure un programa de seguridad ciudadana que ya existe, pero que solo destina recursos para inversiones; es decir, motos, carros, etc. Lo que necesitamos es que corte parte de las inversiones y permita que haya recursos de ese programa para que haya un sereno y un policía por cada 300 habitantes en toda la ciudad. En especial, en los distritos más alejados: Ancón, Carabayllo, San Juan de Lurigancho, San Juan de Miraflores, Villa el Salvador, Ate, Pachacamac, etc. Debemos recordar, además, que en Lima la violencia tiene rostro de mujer y que tenemos mil feminicidios.

—¿Qué otras propuestas tienen?

—Tenemos que recordar que Lima es una zona de alto riesgo sísmico y que en las zonas altas de los cerros viven un millón y medio de personas. Cuando yo fui presidente de Invermet hicimos los primeros 400 proyectos de muros de contención para salvar las viviendas que están en mayor riesgo. Nosotros vamos a hacer programas urbanos integrales para salvar esas viviendas; en caso contrario, iniciar un programa de reubicación.

—Vamos a sus contrincantes: ¿Reggiardo, Belmont, Urresti pueden resolver los problemas de Lima?

—No creo que Reggiardo resuelva los problemas, porque su propuesta de seguridad ciudadana es bastante ilógica. Primero, él quiere cerrar la brecha de seguridad ciudadana no con más serenos, como lo planteamos nosotros, sino la quiere resolver haciendo que soldados del Ejército peruano complementen las debilidades de los serenos y policías. Y eso, a la luz de la experiencia reciente en Río de Janeiro, es nefasto, porque ha aumentado las tasas de homicidios y asesinatos en las favelas.

—¿Es un riesgo?

—Esa solución que quiere aplicar Reggiardo, en realidad, es un riesgo grande para la población pobre, porque el Ejército está preparado para disparar en cualquier situación, no para resolver los problemas de seguridad. Y la segunda propuesta que le he escuchado, es que va a dar una norma para que todos los serenos de los distritos pasen al control del gobierno metropolitano. Me parece que tampoco tiene sentido porque la prevención ciudadana es un tema local. A mí me parece más eficaz completar el número de serenos en las zonas populares, que quitarles la potestad de manejo a los gobiernos locales...

—¿Y Belmont y Urresti?

—En el caso de Belmont yo, en realidad, no he visto ninguna propuesta. Sí estoy preocupado por la forma como está aguijoneando a la población de Lima contra los migrantes venezolanos, pero no le reconozco que esté haciendo una campana con planteamientos y propuestas concretas.

—¿Y Urresti?

—Y en el caso de Urresti, él está actuando como si el municipio de Lima tuviera las competencias del Ministerio del Interior. Por lo tanto, me parece complicado que él diga que va hacer operaciones especiales con la policía, cuando esa es función de la policía y el Ministerio del Interior. Es como si a él lo fueran a elegir como ministro del Interior, y a él no lo van a elegir como ministro del Interior, sino como alcalde de Lima.

—En conclusión ¿ninguno de los tres resolvería los problemas de Lima?

—No y, además, yo creo que la encuesta de GFK ya está reflejando que los tres han perdido intención de voto y al aumentar el número de indecisos al 50 por ciento, lo que está diciendo es que Lima está buscando candidatos. Yo creo que dentro del segundo pelotón de candidatos va a salir un candidato emergente que va a ganar las elecciones y esperamos que seamos nosotros.

—¿Cuál es el balance que haces de la gestión Castañeda?

—A diferencia de sus dos primeras gestiones, donde hizo alguna obra, la tercera me parece absolutamente desastrosa. En primer lugar, por los proyectos que le ha quitado a la ciudad. Yo los enumeraría de la siguiente manera: primero, Castañeda nos quiere quitar el Óvalo Canta Callao, lo que es gravísimo porque esa es una obra importante de las Rutas Nuevas de Lima, es lo único que permitiría que la Panamericana se convierta, entre el Óvalo Habich y Ancón, en una autopista. Quitar esa obra es gravísimo para Lima, porque va a generar que cuando la Carretera Canta- Cerro de Pasco se termine, haya un caos en el distrito de Los Olivos, porque la carga va a llegar por el punto donde debería estar el Óvalo Canta Callao. En segundo lugar, ha sido super grave que Castañeda renegocie el contrato Línea Amarilla y le quite obras importantes que había en ese contrato, como el proyecto Río Verde, que era un parque del tamaño del Campo de Marte en el río Rímac; hemos perdido dos viaductos para que fluya el tránsito de San Juan de Lurigancho al Centro Histórico, y nos ha quitado la Separadora Industrial hacia la Panamericana Sur. Y todo eso lo ha canjeado por un by pass en la avenida 28 de Julio que está lleno de grietas, que no tiene ningún sentido. Después, ha detenido dos proyectos firmados que eran el túnel Centinela y la Vía Expresa Sur. Lo más grave de todo es que Castañeda quiere quitarle a Lima el proyecto del túnel de Javier Prado que (Alberto) Andrade había adjudicado hace más de 18 años, que va desde el Monumental de la U hasta el límite con el Callao, por debajo de Javier Prado, y que es indispensable porque es la única solución a la congestión del tránsito en Javier Prado.

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