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La condena de Goyo

Lo condenaron a 19 años en primera instancia. Si él es culpable con toda justicia, debe asumir su responsabilidad. Más

No hay que restarle el mérito de haber puesto el pecho, como autoridad, en defensa del medio ambiente, así como para reforzar políticas educativas rurales en Cajamarca. Fotocomposición: Jefferson Castillo.
No hay que restarle el mérito de haber puesto el pecho, como autoridad, en defensa del medio ambiente, así como para reforzar políticas educativas rurales en Cajamarca. Fotocomposición: Jefferson Castillo.

Nunca vi a una autoridad con tanta determinación enfrentarse a la «Mina de Oro más rentable del mundo» (Yanacocha) para defender las aguas de Cajamarca afectadas por la contaminación. Como presidente regional, Goyo Santos Guerrero asumió ese rol junto a los campesinos y campesinas de esa región. Y, aunque políticamente puedo discrepar con él y no estar de acuerdo en muchas cosas, no le voy restar el mérito de haber puesto el pecho, como autoridad, en defensa del medio ambiente, así como para reforzar políticas educativas rurales en Cajamarca. Goyo es además profesor y ha sido «rondero», ahí radica tal vez parte de su firme actuar en estos temas.

En el ambiente social de Cajamarca, es «vox populi» que desde hace muchos años la gran minería ofrecería miles de dólares a autoridades, periodistas, fiscales, jueces y dueños de medios de comunicación para que «jueguen» a su favor. Y es que el panorama en Cajamarca es más amplio de los que nos suelen mostrar. En esta región se han asesinado a decenas de dirigentes campesinos y ronderos ambientalistas a manos de sicarios «pagados» sin que hasta hoy se encuentren a los culpables. Sí, en Cajamarca la gran influencia del capital minero hace pensar también que el cianuro puede acabar no sólo a las lagunas y ríos, sino, con todo lo que se oponga a su accionar. Hoy sabemos también que financian campañas de congresistas y autoridades para conseguir leyes que les favorezcan o relajen los controles ambientales. Los ejemplos, abundan. Y es que, si algo le sobra, son miles de millones de dólares.

Goyo Santos ha sido condenado el 6 de enero por varias penas acumuladas que hacen un total de 19 años de prisión en «primera instancia». Si él es culpable con toda justicia, debe asumir su responsabilidad. Eso sería lo correcto. Goyo, como político, sabe además a qué se puede o no enfrentar como parte de su accionar. Sin embargo, para los que provenimos de Cajamarca, sabemos que, desde hace más de 25 años, desde que la Newmont (dueña de Yanacocha) actúa en esta región, las cosas no siempre «brillan como el oro».

La sentencia ha incluido a parte de su familia (su exesposa y actual esposa, han sido condenadas a 8 años de prisión) pero, además, incluyó a un amigo muy querido, a su hermano menor por parte de madre, Leider Calva Guerrero, un ser a quien considero maravilloso en humanidad y sensibilidad, además de un extraordinario artista plástico; un acuarelista de altura cuyos trabajos expresan la defensa de la vida, los dolores, las batallas humanas y la armonía con la naturaleza. Ha sido ganador de varios concursos de pintura y gestor del más importante Concurso Internacional de Pintura que hoy existe en el Perú: El Concurso Internacional de Pintura de Cajamarca, espacio único de culto a la belleza con amplio sentido democrático. En todos estos años, Leider no solo ha demostrado ser un artista impecable y un hombre bueno, sino y además, un hermano amoroso dedicado a apoyar desprendidamente la inocencia de Goyo. Conocimos a su hermosa familia, su madre, hermanas, y llegamos a comprender bien el porqué de tan bello ser humano. Ha sido un juicio con resultados muy duros, muy duros. Esperamos que la justicia sea la que se imponga y no el poder ni el sistema económico que, con su prepotencia, suele arrasar todo lo que se le oponga, como tantas veces ya lo ha hecho y sigue haciendo en Cajamarca.

Sin miramientos, ni medias posturas, mi solidaridad contigo Leider Calva Guerrero y con tu hermosa familia, querido amigo; con tu madre, especialmente, gestora de tu sensibilidad.