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Los argumentos que condenaron a Fujimori
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Los argumentos que condenaron a Fujimori

La anulación del indulto a Alberto Fujimori generó la reacción de sus partidarios que alegaron, entre otras cosas, que no se probó la participación del dictador en crímenes de lesa humanidad. Los hechos los desmienten.

La noche negra de Fujimori comenzó el 6 de noviembre del 2005, en Santiago de Chile, luego de recibir la orden de detención de manos de las autoridades chilenas. Sus años de prófugo en Japón no lo habían preparado para aquella detención.

En su celda habría de recordar que desde el inicio de su mandato le dio carta libre a los militares para que pudieran actuar sin cortapisas. ¿Alguna vez alguien le escuchó explicar por qué los autores de la masacre de Barrios Altos llegaron al lugar en camionetas asignadas a su hermano Santiago y al viceministro del Interior de entonces? ¿O por qué se usaron pistolas ametralladoras con silenciadores, de uso exclusivo militar?

EL SIN

Cuando se publicaron los testimonios que comprometían en crímenes de lesa humanidad a Martin Rivas y otros oficiales a los que había condecorado ¿alguien escuchó al comandante supremo de las Fuerzas Armadas y del SIN preguntar qué estaba pasando?

¿O lo hizo furtivamente en las instalaciones del SIN donde vivió largos años, precisamente aquellos en los que se desató la guerra sucia? ¿Dijo algo cuando de una universidad tomada por los militares desaparecieron un profesor y nueve estudiantes, algunos de los cuales habían sido vistos participando de una pedrea de la que fue víctima un año antes?

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¿Y quién sino él y sus socios promovieron leyes de impunidad para sacar a los ejecutores de la cárcel?

Fujimori estaba convencido que no habría acusaciones en su contra, luego que los principales acusados decidieran callar ante la justicia civil para encubrir su participación en las ejecuciones de Barrios Altos y La Cantuta. Pero se equivocó. El silencio de Vladimiro Montesinos y los generales Hermoza Ríos y Salazar Monroe, no le ayudó mucho.

Tres integrantes del Grupo Colina: Marco Flores Albán, Isaac Paquiyauri Huaytalla y Julio Chuqui Aguirre, reconocieron los crímenes y permitieron al fiscal Pablo Sánchez sustentar la acusación por homicidio calificado, asociación ilícita para delinquir, secuestro, desaparición forzada, contra 57 acusados.

Fue así como la Primera Sala Anticorrupción pudo aplicar la figura de sentencia anticipada contra Flores Albán, Paquiyauri y Chuqui Aguirre. El golpe fue tan contundente que a los abogados del Grupo Colina no les quedó más que recusar a los jueces, argumentando que adelantaban un veredicto que establecía la culpabilidad de los demás acusados.

Pero fue en vano. Marco Flores Albán se encargó de entregar una de las pruebas más sustanciosas contra sus ex compañeros: un audio en el que el general Hermoza felicitaba a los integrantes del grupo paramilitar.

Hasta el propio Martin Rivas había dejado sus rastros días antes de su captura. En un diálogo con el periodista Umberto Jara, dejó en claro que el crimen de La Cantuta habría sido imposible sin una decisión política de Fujimori y Montesinos.

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En su celda de la Escuela de Gendarmería, en Santiago, Fujimori debió pensar en los testimonios que lo comprometían. Recordaría el vídeo en el que Montesinos insistía en responsabilizarlo ante Juan Briones y María Luisa Cuculiza, vídeo que no había podido ocultar en su apresurada fuga al Japón y que su ex socio se había cuidado de distribuir cuando estaban distanciados.

‘EL DOC’ LO ACUSA

En esas imágenes, su ex asesor se exculpaba de toda responsabilidad: «La Cantuta, Barrios Altos,… todos son del SIE, y no tienen que ver con el SIN, nada, nada… Todo sale de acá. La Cantuta igual…». Cuando Montesinos deslindaba sobre la autoría de los crímenes, las imágenes lo mostraban señalando el sillón que Fujimori solía usar en el SIN.

El ex presidente recordaría también los tensos momentos que vivió tras el estallido de un coche-bomba en la calle Tarata. La sensación de desasosiego que sentían los autores del golpe de Estado y la amenaza del fin del régimen nacido el 5 de abril. Los rostros tensos de sus socios y la posibilidad de una intervención norteamericana en el país. Y el informe de inteligencia que les devolvió la calma y que señalaba que la noche del atentado un profesor y un grupo de estudiantes de La Cantuta habían retornado en una camioneta manchada en sangre. Y que alguien había dicho que ellos eran los responsables del atentado de la calle Tarata…

… Y que se dio la orden de eliminarlos.

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