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Carlos Monsiváis: artista de la verdad
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Carlos Monsiváis: artista de la verdad

En 1954, cuando tenía 16 años de edad, Carlos Monsiváis asombró con una crónica sobre cierta reunión política a la que habían asistido Frida Kahlo y Diego Rivera. Fue el inicio de un recorrido que, a lo largo de mil textos, lo ha consagrado como el periodista más brillante en la historia de México y uno de los críticos más agudos de la realidad cultural, política y social de América Latina.

En los años del dominio del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Monsiváis libró una guerra prolongada contra la arbitrariedad política y la corrupción oficial. Sin duda por eso, cuando surgió el levantamiento zapatista con su portavoz el subcomandante Marcos, el novelista Carlos Fuentes expresó: “Marcos es hijo de Carlos”.

La prensa mundial ha acogido después las crónicas y entrevistas de Carlos Monsiváis con los campesinos zapatistas, textos en los que se aúnan la inquietud social, el acercamiento a los de abajo y su perenne independencia, que no excluye la simpatía.

Monsiváis es uno de los grandes de la cultura del México actual. Ha demostrado con su ejemplo que el periodismo puede asumir categoría histórica cuando es arma de lucha por la verdad y la justicia, y expresión de belleza. Su erudición pasmosa, su capacidad de invención verbal y su humor sin tregua dan a sus escritos al mismo tiempo peso y levedad.

Uno de sus libros, Parte de guerra II, sobre la matanza de cientos de estudiantes acribillados por las balas del ejército mexicano en 1968 cuando emprendían una marcha pacífica, sintetiza su destreza narrativa y su empeño cívico.

Monsiváis se distingue por sus crónicas sobre el arte y los artistas populares, en particular de México: sus textos sobre Mario Moreno ‘Cantinflas’, Agustín Lara, María Félix, son retratos de época, y no sólo de personajes. Su ensayo sobre La Onda, la moda juvenil del rock en versión chicana, su examen del cómico Tin Tan que introduce el spanglish en el espectáculo urbano de México (“no forgetees a tus relativos”), son una demostración de que Monsiváis, artista de la palabra, es al mismo tiempo psicólogo social.

Monsiváis estudió economía primero y luego filosofía y letras en la Universidad Autónoma de México. Eso lo ha dotado de un arsenal teórico y metodológico que él rehúsa transformar en pedantería.

Su inquietud va más allá de las fronteras de su patria. Su libro Aires de familia. Cultura y sociedad en América Latina le valió el Premio Anagrama de Ensayo en España, el año 2000. Es éste un trabajo en que se examinan a fondo los problemas históricos y las perspectivas de los distintos países de nuestra América. En el bagaje del autor entra la experiencia del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, que transparenta en esta frase: “El neoliberalismo fracasa rotundamente en sus planes de crecimiento, porque sus financieros y políticos son muy ineptos y suelen ser corrompidos, porque el desempleo masivo impide el desarrollo equilibrado de los países, y porque la globalización acrecienta la miseria y la pobreza”.

En ese libro el mexicano se detiene en el pensamiento de José Carlos Mariátegui, a quien sitúa como “el teórico marxista más destacado de América Latina” y lo ve como “despojado de sectarismo”.

Otros grandes peruanos entran en el análisis de Monsiváis en éste y otros libros: César Vallejo, José María Eguren, Ciro Alegría. En estos días en que estará en la Feria del libro mostrará una vez más, sin duda, su talento polémico, su imaginativo ingenio y su humor a prueba de bilis.

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