Razón SocialGran desorden en las alturas

César Lévano César Lévano25/10/2018

La tormenta que sacude hasta los cimientos de Fuerza Popular confirma que ese no es un partido, sino un conglomerado sin principios, doctrina, debates internos, teoría, ni historia. Nada los une, salvo la oportunidad y el oportunismo.

A esa masa la juntan la marca de fábrica Fujimori, el dinero derramado en la propaganda por todo el país, el mito de que Alberto Fujimori fue quien derrotó a Sendero y las obras locales que él inauguró pero no proyectó ni impulsó.
La congresista, Úrsula Letona, vocera de Fuerza Popular que confundía el grito con la razón, ha puesto el dedo en la llaga: la ausencia de democracia interna, la sumisión, la arbitrariedad. En declaración formulada por América Televisión ha expresado:

“Hemos puesto nuestros cargos a disposición para que por primera vez tomemos decisiones juntos. Antes había compartimientos, el Comité Político tomaba decisiones en las cuales no hemos participado, pero teníamos que ejecutar los acuerdos”.

Asombroso: los congresistas, por muy voceros que fueran, no participaban en fijar línea o enfrentar la coyuntura. Eso era dominio del Comité Político, piloteado sin duda por Keiko Fujimori.

También los integrantes del Comité Ejecutivo han puesto a disposición sus cargos. Lo mismo ha hecho los del Comité Político.

Ahora resulta que hasta el secretario general del partido, José Chlimper, ha renunciado.

El desmoronamiento empezó la noche del sábado 20 de octubre, en una reunión de los congresistas de Fuerza Popular. Ahí se enfrentaron el sector moderado de Daniel Salaverry y los más tercos keikistas. Se sabe que el entonces presidente del Congreso propuso que Fuerza Popular se opusiera a la moción de confianza que el Apra iba a plantear.

Los salaverrinos se impusieron, pues por lo menos 30 congresistas anunciaron que se separarían de la bancada si no se acordaba ese alejamiento respecto del Apra.

La crisis había estallado. Un huaico de renuncias empezaba.

Keiko Fujimori, guiada por el miedo, propuso el miércoles un diálogo de Fuerza Popular con todas las fuerzas políticas. Más razonable hubiera sido que planteara un diálogo interno con todos los sectores del partido que ella manejaba como títeres chillones.