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“La salida a la crisis pasa por una Asamblea Constituyente”
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“La salida a la crisis pasa por una Asamblea Constituyente”

—Usted ha señalado que esta es una crisis producto del modelo neoliberal impuesto por el fujimorismo. ¿Por qué razón? ¿Cuáles son las circunstancias por las cuales esta situación se ha generado?

—Porque hemos entregado todo el poder a un pequeño grupo que controla la economía peruana. Un grupo de empresarios asociados al capital extranjero que están decididos a mantener el sistema, no les interesa mantener la democracia, no les interesa mantener los derechos, lo que les interesa es mantener el modelo empacado. Y el fujimorismo les ha dado la garantía de que el modelo no va a ser tocado y lo han apoyado durante todos estos años. El resultado es la crisis ética y moral en que se debate la sociedad peruana, por eso considero que la crisis política actual es una manifestación más del fracaso

—¿Entonces para salir de esta situación habría que ir a una reforma constitucional?

—A un cambio de Constitución. A derogar la Constitución fujimorista y aprobar una nueva Constitución que signifique un nuevo pacto social, que ponga por delante los intereses de las mayorías nacionales, que dé garantías al capital peruano y extranjero siempre y cuando respete el medio ambiente, no sea depresivo, de una participación equitativa a los trabajadores y permita que la riqueza generada en el país llegue a todos y no solo a pocos como está sucediendo ahora.

La salida necesariamente pasa por una Asamblea Constituyente, porque la Constitución fujimorista no se va a arreglar con parches, el problema no es errores en tal o cual artículo, sino que la concepción de la Constitución fujimorista es antipopular, antinacional y eso hace que, siendo importante los pasos que se están dando en este momento, sobre todo para frenar la insolencia fujimorista, creo que la lucha tiene que continuar hasta una Asamblea Constituyente que permita reconstituir las bases sobre las que los peruanos puedan ir construyendo su nación.

—En estas circunstancias ¿la lucha contra la reforma política y judicial planteada por el fujimorismo, pero también por otras fuerzas políticas, es una pelea contra la impunidad y la corrupción?

—Eso es lo fundamental. Creo que el fujimorismo ha instalado bases sociales en determinados sectores populares, pero el que se ha convertido en hegemónico es el sector asociado a la informalidad que linda con el delito: narcotraficantes, lavadores de dinero, traficantes de personas, traficantes de madera, de oro, que han llegado al Parlamento dentro de la lista del fujimorismo y que han impuesto su hegemonía. Es por eso que la presencia fujimorista es eminentemente lumpen. Su manera de hacer política, su manera de conseguir arreglos de las diferencias es lumpen. Y eso es lo que se tiene que erradicar para que sea posible construir una democracia en serio y no este remedo de democracia que estamos viviendo en estos momentos.

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—¿Siendo así la situación entonces se podría decir que Alan García y Keiko Fujimori están detrás de esta pugna con el Ejecutivo?

—En esto ha terminado el Apra, efectivamente. En la defensa de los intereses lumpen de la burguesía peruana y en la asociación con todas las formas de corrupción, en la destrucción del partido de Haya de la Torre, que era un gran partido y ahora es una banda. O, en el mejor de los casos, de compañeros desavisados que no terminan de entender qué es lo que ha pasado con su partido.

—¿Usted diría que el fujimorismo ha sido descolocado con la decisión del presidente Vizcarra?

—Bueno, basta ver las caras de los parlamentarios fujimoristas cuando se lee el mensaje del presidente Vizcarra y la celeridad con que empezaron a hacer la tarea que tenían pendiente hace 40 días, para despachar en dos días lo que pretendían hacer hasta el año 2021.

—Ahora que el presidente ha tomado la iniciativa ¿podrá imponer las reformas?

—Dentro de las limitaciones existentes sí. Es muy improbable que el fujimorismo se atreva a propiciar el cierre del Congreso, sería un suicidio para ellos… Esta va a ser una pelea larga, aunque no hay que olvidar que el presidente Vizcarra defiende el mismo modelo económico que el fujimorismo. Entonces, compartimos la necesidad de estas reformas políticas, jurídicas, pero con diferencias de fondo y contenido, tampoco se trata de perder la perspectiva…

—De todas formas, si el referéndum se realiza este año ¿ese sería un gran éxito para el presidente Vizcarra?

—Es importante, sí. A estas alturas sí, porque hay fuerzas que han sido destruidas una y otra vez por el fujimorismo. La pusilanimidad de Pedro Pablo Kuczinsky hizo que se envalentonara el fujimorismo y arrasara permanentemente con el equilibrio de poderes. Un triunfo del presidente Vizcarra en estos momentos podría ir en el camino de restituir ese equilibrio de poderes, que es imprescindible para que funcione una democracia.

—Hay algunos que argumentan que la decisión de cerrar el Congreso es inconstitucional e incluso la comparan con la decisión del año 1992, de Fujimori.

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—He escuchado al señor Víctor García Toma, constitucionalista, afirmando que no puede presentarse lo que el presidente dice que va enviar al Parlamento, porque el reglamento del Parlamento impide que pueda presentar cuestión sobre cambio de normas. Pero no sé que constitucionalista es este que piensa que un reglamento puede ponerse por encima de la Constitución, que no le pone ningún límite al presidente para, a través del primer ministro, enviar un tema que es serio. La Constitución no pone ninguna restricción. Se trata de desinformar y presentar como ilegal algo que es legal… quisiera añadir que se trata de una norma que fue creada por Alberto Fujimori, fue Fujimori quien puso en la Constitución que si el Parlamento provoca la caída de dos gabinetes se cierra el Congreso. Ahora le ha salido el tiro por la culata a los fujimoristas, bueno, que se vayan a llorar, me parece fantástico.

URGE PROFUNDA REFORMA DE LA LEGISLACIÓN ELECTORAL

—El fujimorismo ha llegado a esta situación por una suma de errores, pero básicamente porque creía que el Congreso es el primer del Estado. ¿Cómo analiza la situación?

—Nuestra organización es presidencialista. La Constitución legada por Fujimori es presidencialista. Ahora, hay una serie de imperfecciones en las normas electorales, una de esas permitió que con el 26 por ciento de los votos el fujimorismo tuviera más del 50 por ciento de los representantes, creando el escenario que desencadenó la crisis que estamos viviendo en estos momentos. Una nueva Constitución debe ver, entre otras cosas, una profunda reforma de la legislación electoral para garantizar que haya una verdadera representación y no vayamos a un impase como el que se ha creado dando tanto poder a una bancada… Eso supone cambios, pero eso supone una nueva Constitución.

—Pero hay personas como Aldo Mariátegui y Roberto Abusada que advierten de una posible crisis por esta situación de polarización. ¿Usted cree que de esa situación?

—La situación de polarización ya está dada. Hay que ver qué contradicción es, no. Es decir, podemos seguir acumulando contradicciones y entrar a una crisis mucho mayor adelante o encarar en estos momentos los problemas que existen, sanear el país, permitir que las revelaciones que viene del escándalo Lava Jato permitan señalar y sancionar a los culpables y evitar que nos ganen una vez más la partida, asegurando la impunidad de esos corruptos a través de controlar el sistema de justicia como ha pasado hasta ahora.

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